lunes, 21 de mayo de 2012
miércoles, 21 de marzo de 2012
Llegando a todo
Os paso el enlace del primer conato de narrativa audiovisual que he tenido la oportunidad de hacer junto con Zemos 98, en el marco del programa europeo Doc Next Network.
Espero que os guste
http://tv.zemos98.org/Llegando-a-todo-Achieving
Espero que os guste
http://tv.zemos98.org/Llegando-a-todo-Achieving
Etiquetas:
documental,
feminismo
jueves, 3 de noviembre de 2011
Todo era amarillo confusión. Yo estaba con mi perra, encerrada en mi cuarto sin saber qué era realmente lo que quería. En ese momento, mi voluntad no era más que la conciencia que tenía de ella. Nada.
Seguían gritando. En el pasillo, en la cocina. Y yo veía cómo mi hermano intentaba sacarnos de todo aquello. A veces no sé si es verdad o una ensoñación verle apartarnos de los objetos que volaban en nuestra casa. Imaginando y contándonos que había que sacar a la perra y que justo nos habían dado 500 pesetas (lo que había ahorrado en dos semanas) para gastarnos en chuches. Todo por sacarnos de allí.
Y ella seguía tirando las sartenes al suelo. Y él, aprovechaba para estrellar las cafeteras contra las paredes. Estaban en la estantería al inicio del pasillo, y volaban como aviones de papel, ¿o estaban en el salón?
Era un piso amarillo, indeterminado y lleno de moquetas. Se mezclaban en él el entusiasmo de las ficciones infantiles con la realidad de la mierda adulta. Amarillo-marrón mierda podrida.
Y eso nos salpicaba. Pienso que todo aquello tiñe de culpa las acciones futuras. Hay una rama de la psicoterapia que me daría la razón y cientos de neuronas que me prohíben echarle la culpa de mis actos a todo lo que pasó en mi infancia. Veo a la gente que tiene hijos, a mis amigos, mis hermanos... y ellos, ¿podrían hacerlo de otra manera?
Ahora lo único que tengo son destellos, imágenes traspasadas por un cristal que soporta una lluvia punzante que se clava en la piel como agujas que hacen sangrar. No como el concepto que una daga afilada dibujaría como “punzante”, ni como una terapia oriental.
Es sangre bañada en agua oxigenada. Son heridas que burbujean. Blanco catálisis e infección.
Son recuerdos enlatados que se clavan en las costillas cuando alguno de nosotros intenta sentir.
Son recuerdos enlatados que se clavan en las costillas cuando alguno de nosotros intenta sentir.
| El cuarto amarillo, Vincent van Gogh |
Ójala no te hubiera conocido. No te atreves, no eres capaz, por ellos.Piénsalo. Una lámina rota, dos camisas desgarradas, tres silencios húmedos agazapados tras un sillón de diseño.
Mi hermano haciendo de Neo preonírico y nosotros sobreviviendo a base de cuentos que se transformaron en ladrillos poliédricos y en palabras polisémicas. Todo por no determinar nuestra postura, por no destacar las voluntades. Por dejarnos llevar y echar la culpa a lo que en ese momento, la culpa tenía.
Tenía.
Un coche azul aparcado en un rincón del cuarto prohíbido. "El cuarto de los chicos". No te acerques, nana. Apártate...
¡Nana!
miércoles, 26 de octubre de 2011
Cae la lluvia desde el cielo ojerizo de Sevilla. Resbala por las paredes desesperada, lamiendo la cal que se deforma con su tacto. Abriendo las heridas que dejarán el cemento visto, una temporada más.
La chica de gloss sale de su portal. No lleva chubasquero aunque sabe que debería haberlo sacado del armario.
Deja que cada gota resbale por su escote. Las siente hirviendo, palpitantes. Nota cómo se le quema la piel. Y piensa si en vez de estar bajo un cielo en tormenta se encuentra cubierta por un volcán en erupción. Es magma, no es lluvia.
Avanza lentamente por las estrechas calles de su barrio. Los pedales se atascan y cree que las llantas se han quedado pegadas bajo la lava. Así que desiste y se baja de la bicicleta. Las sienes le arden y siente de nuevo ese temor adolescente a mirarse y no reconocerse en cualquier charco. Solo ve agujeros negros y piedras cambiantes. Un manto rojo y negro que se queda pegado en las suelas, en las rodillas, en la cintura.
Unos metros atrás abandonó su bicicleta, ya casi no puede verla. Ha sido devorada. Sigue avanzando decidida entre el esputo volcánico. Siente que si no lo intenta, si no levanta las piernas para atravesar las fallas que rodean su cuerpo, quedará sepultada para siempre.
Comienza a desprenderse de la piel que le cuelga. Está decidida a arder en la lluvia de fuego antes que congelarse tras la ventana de su casa.
Se pinta los labios, se pone el chubasquero. Se mira al espejo y decide no disimular por esta vez las ojeras.
Baja las escaleras, coge su bicicleta y marcha bajo el agua templada de otoño a buscar un abrazo. Que la funda, que la hierva, que la explote.
domingo, 16 de octubre de 2011
viernes, 30 de septiembre de 2011
Cuando al lavar la cara en la mañana
y pasar suaves las palmas sobre el rostro
de hollín queden las arrugas dibujadas,
y de asfalto puro, la boca de la boca:
Es momento de mirar el agua en que te lavas,
y no querer borrar tu gesto
por una sucia marca.
Sino dejar atrás las apariencias
y cambiar por agua cristalina
pura, sana
aquella porquería
que hasta entonces
alimentaba cada día tus entrañas.
y pasar suaves las palmas sobre el rostro
de hollín queden las arrugas dibujadas,
y de asfalto puro, la boca de la boca:
Es momento de mirar el agua en que te lavas,
y no querer borrar tu gesto
por una sucia marca.
Sino dejar atrás las apariencias
y cambiar por agua cristalina
pura, sana
aquella porquería
que hasta entonces
alimentaba cada día tus entrañas.
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